Santo Tomás de Aquino

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CAPÍTULO LIV: No es lo mismo estar compuesto de substancia y ser que de materia y forma

CAPÍTULO LIV

No es lo mismo estar compuesto de substancia y ser que de materia y forma

No obedece a la misma razón la composición de materia y forma que la de substancia y ser, aunque ambas consten de potencia y acto.

En primer lugar, porque la materia no es la substancia de la cosa, pues de ello se seguiría que todas las formas serían accidentes, como opinaban los antiguos naturalistas. Por el contrario, la materia es parte de la substancia.

En segundo lugar, porque el ser no es el acto propio de la materia, sino del todo substancial. Porque el ser es acto de lo que podemos decir que “es”, Pues no se dice el ser sólo de la materia, sino del todo. Luego no puede decirse que la materia “es”, sino que la substancia es lo que es.

En tercer lugar, porque tampoco la forma es el ser mismo, aunque entre ambos haya cierto orden; pues la forma, comparada con el ser, es como la “luz” comparada con “lucir” o la “blancura” con el hecho de “ser blanco”.

Además, porque el ser con respecto a la forma es acto. Por eso, en los compuestos de materia y forma, la forma es el principio de ser, porque es el complemento de la substancia, cuyo acto es el ser mismo (ipsum esse); así, la diafanidad es para el aire el principio de lucir, porque le hace sujeto propio de la luz.

Luego en los compuestos de materia y forma, ni la materia ni la forma, separadamente, pueden significar lo que es (quod est) ni tampoco el ser mismo (ipsum esse). Sin embargo, puede decirse que la forma es aquello “por lo que es” (quo est) una cosa, puesto que es el principio de ser; y la substancia toda, “lo que es” (quod est); y el ser, lo que hace que una substancia se denomine “ente”.

Pero en las substancias intelectuales, que no están compuestas de materia y forma, como ya se probó (capítulos 50 y 51), y cuya forma es substancia subsistente, la forma es “lo que es” (quod est); y el ser su acto y “por lo que es” (quo est).

De ahí que en ellas hay sola composición de acto y potencia, o sea, de substancia y ser, llamada por algunos composición de “lo que es” (quod est) y “ser” (esse) o de “lo que es” (quod est) y “por lo que es” (quo est).

Sin embargó, en las substancias compuestas de materia y forma hay una doble composición de acto y potencia: la primera, de la misma substancia, que está compuesta de materia y forma; la segunda, de la substancia ya compuesta y del ser, la cual puede también llamarse composición de “lo que es” (quod est) y “ser” (esse) o de “lo que es” (quod est) y “por lo que es” (esse).

Esto, pues, manifiesta que la composición de acto y potencia comprende más que la composición de materia y forma. Luego la materia y la forma dividen la substancia natural, mientras que la potencia y el acto dividen al ente común. Y por esto, cuanto se deriva de la división de potencia y acto, en cuanto tales, es común a las substancias materiales e inmateriales creadas, como “recibir” o “ser recibido”, “perfeccionar” o “ser perfeccionado”. Por el contrario, cuanto es propio de la materia y de la forma, en cuanto tales, como “ser engendrado” y “corromperse” y otras cosas parecidas, esto es exclusivo de las substancias materiales y en modo alguno conviene a las substancias inmateriales creadas.

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