Santo Tomás de Aquino

«...fere totius philosophiae consideratio ad Dei cognitionem ordinatur...»

CAPÍTULO XCIX: Las substancias separadas conocen lo material

CAPÍTULO XCIX

Las substancias separadas conocen lo material

Por dichas formas inteligibles no sólo conoce la substancia separada las otras substancias, sino las diferentes especies de cosas corporales.

Como su entendimiento es perfecto con perfección natural, pues está del todo en acto, debe comprender el objeto en su universalidad, el ser inteligible en su universalidad, en la que caen también las diferentes especies de cosas corporales, y por tanto entran en su conocimiento. Además, que si las especies de cosías se distinguen como las de los números (c. 95), la inferior debe estar incluida de algún modo en la superior, como el número mayor contiene el inferior. Ahora bien, las substancias separadas están sobre las corporales; luego todo lo que está en éstas de modo material está en aquéllas por modo intelectual, si es verdad que lo que está en otro se ajusta a su modo de ser.

Si las substancias separadas mueven los astros, como dicen los filósofos, y a ellas se atribuye, como a agentes principales, todo lo proveniente de ese mover, mientras que a los astros como a instrumentos -pues mueven siendo movidos-, obran y mueven por el entendimiento y son causa del resultante de las revoluciones celestes como el artífice con el instrumento; de aquí que las formas que se generan y corrompen están intelectualmente en las substancias separadas; lo cual está conforme con lo que dice Boecio en el libro “Sobre la Trinidad”: “De las formas que carecen de materia provienen las formas materiales”; por consiguiente, conocen, además de a sí mismas, también las especies de los seres materiales; pues si conocen las especies generables y corruptibles de los cuerpos, como efectos propios, mucho más las especies de astros, como instrumentos propios.

Y pues el entendimiento de la substancia separada está en acto, teniendo en sí todas las semejanzas para las que estaría en patencia, tiene la cualidad de comprender todas las especies y diferencias del ser, siendo necesario que cualquiera de ellas conozca todas las cosas naturales y todo su orden.

Podrá parecer que, puesto que “el entendimiento en acto perfecto es lo entendido en acto”, la substancia separada no entienda las cosas materiales, pues sería inconveniente que éstas sean perfección de la substancia separada.

La duda desaparece si se considera rectamente: la cosa entendida es perfección del que entiende según la semejanza que tiene en el entendimiento, pues no es la piedra fuera del alma perfección de nuestro entendimiento posible. Y la semejanza de la cosa material está en el entendimiento de la substancia separada inmaterialmente y al modo de ella y no a su modo; por lo tanto, no se sigue inconveniente si esta semejanza se dice ser perfección del entendimiento de aquélla, como su propia forma.

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