Santo Tomás de Aquino

«...fere totius philosophiae consideratio ad Dei cognitionem ordinatur...»

CAPÍTULO XVII: En Dios no hay materia

CAPÍTULO XVII

En Dios no hay materia

Del mismo principio se puede concluir también que Dios no es materia. Porque la materia esencialmente es I potencia. Además, la materia no es principio de acción. De aquí que, según la doctrina del Filósofo, la causa eficiente y la material no se identifican en el sujeto. Y como Dios es la primera causa eficiente de los seres, por eso no es materia.

Si la materia fuera la causa primera de todo, como opinaban algunos, de quienes habló el Filósofo en el II de los “Físicos”, seguiríase que las cosas naturales existirían casualmente. Si afirmamos, pues, que Dios, causa primera, es causa material de todo ser, se seguirá necesariamente que todo existe casualmente.

La materia no es causa de un ser actual sino en cuanto ella se muda o cambia. Luego si Dios es inmóvil, como se ha probado, no es posible que sea causa material de los seres.

Por otra parte, la fe católica profesa esta verdad al enseñar que Dios creó todos los seres, no de su substancia, sino de la nada.

En esto precisamente se descubre la locura de David de Dinand, quien osó afirmar la identidad de Dios con la primera materia, porque, si no fueran idénticos, habría necesidad de distinguirlos por alguna diferencia. Y entonces Dios no sería simple. Ya que, si un ser difiere de otro, la composición viene de la misma diferencia. Mas esto se lo hizo afirmar su ignorancia de la distinción existente entre diferente y diverso. “Diferente”, en el sentido determinado por Aristóteles en el X de los “Metafísicos”, se dice de un ser con relación a otro, pues todo lo que difiere, difiere de algo. “Diverso”, en cambio, se afirma en absoluto, por no ser idéntico. Se darán, por tanto, diferencias entre seres que convienen en alguna cosa, porque es preciso asignarles algo con qué diferenciarlos. Por ejemplo, dos especies que convienen en género es preciso que se distingan con alguna diferencia. Es inútil, en cambio, buscar diferencias en seres que en nada convienen, pues son completamente diversos. Así se distinguen también las diferencias opuestas que no participan del género, como parte de una esencia.

Es inútil por esto buscar sus diferencias, ya que son totalmente diversos.

De esta manera se distinguen, pues, Dios y la materia primera: uno es acto puro, y la otra, potencia pura. Nada tienen, pues, de común.

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  1. ME FACINA LOS ESCRITOS DE TOMAS DE AQUINO

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