Santo Tomás de Aquino

«...fere totius philosophiae consideratio ad Dei cognitionem ordinatur...»

La doctrina Tomista de los sentidos bíblicos (IV), P. Lic. Martín Villagrán IVE

III. Los sentidos bíblicos en los Salmos 

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Es el momento de realizar esta incursión parcial en la praxis exegética de santo Tomás para ver, por una parte, si existe coherencia con lo antes expuesto y, por otra, para tener una perspectiva más amplia de esta doctrina tomista.

La obra elegida hemos dicho que será el comentario a los Salmos, del cual nos interesa el rico proemio en que se establecen criterios fundamentales para el desarrollo del libro y que se ven aplicados en concreto en el Salmo que hemos elegido, el número 21 para la LXX, la Vulgata y santo Tomás, el 22 para el texto hebreo y las traducciones de las Biblias modernas.

 

 

 

1. Presentación

Corresponde en primer lugar tratar brevemente algunos aspectos de esta obra que nos ayuden a valorizarla en su justa medida[1].

En cuanto a la datación, ha dominado la idea, especialmente a partir de Mandonnet[2], de que esta obra del Aquinate nos ha llegado en modo incompleto simplemente a causa de la enfermedad y muerte repentina del Santo.

Esta opinión la siguen Glorieux, Eschmann y Weisheipl, pero es puesta en dificultad por Bataillon, el cual no ve porqué debería pensarse que el comentario a un libro tan importante, como lo es el Salterio, haya sido dejado por santo Tomás para un período tan tardío[3]. Ni este ni otros argumentos que se aluden, son lo suficientemente convincentes como para poner en duda la afirmación de la mayoría de los estudiosos del tema que consideran el comentario a los Salmos casi la última enseñanza del Aquinate. Es posible, entonces, afirmar que este curso fue dictado en Nápoles en el año 1273.

Por otra parte, es interesante la observación que hace Torrell al recordar que a nosotros nos ha llegado una reportatio que conservaría las ideas esenciales de las lecciones dadas por santo Tomás y que carecería del calor de la palabra viva y de explicaciones más circunstanciadas. En este sentido, la dificultad mayor de un posible traductor, no será tanto a causa del latín como por “lo no dicho” en el texto.

Obviamente no intentamos en este punto presentar el comentario del Aquinate sin más, sino más bien resaltar los aspectos que atienen a la doctrina de los sentidos bíblicos.

Respecto a esto dice Colunga, en un artículo sobre el Comentario que estamos siguiendo, que “la noción de santo Tomás de la Escritura y de los sentidos de esta […] no nos las ofrece el Santo en un lugar claro y distinto; hay que sacarla de la confrontación de varios pasajes, de la manera como él expone el sentido de la Escritura divina”[4]. Es necesario, entonces, considerar esta “manera como él expone”, para percibir mejor el alcance de su concepción.

Ciertamente que se encontrará congruencia con la doctrina expuesta, aunque hallaremos también algunos elementos y terminología algo desconcertantes para el lector desatento y que merecerán consideración. Veremos que la libertad con la que usa la terminología puede crear cierta confusión si previamente no se tiene en claro cuál es su doctrina.

Además de esta substancial congruencia, se halla en estos textos elegidos una particular complejidad que nos obliga a explicitar lo que para el Aquinate pareciera ser evidente y nos hace percibir la riqueza y potencial del concepto tomista de los sentidos bíblicos. Es justamente en este libro donde sentido espiritual y literal, prefiguración y profecía, aparecen relacionados y distinguidos de modos muy diversos.

Al inicio de la conclusión del artículo apenas citado se dice que “de la exposición que precede […] resulta bien claro cuál era la idea que Santo Tomás se formaba de la sagrada Escritura: no tan sencilla como hoy la exponen los tratadistas de Hermenéutica, que no admiten sino el simple sentido literal y el típico […]. La verdad bíblica, que es el objeto del conocimiento profético, no es una cosa simple, que un entendimiento cualquiera pueda ver de una sola mirada en toda su extensión; tiene, al contrario, una grande virtualidad, la cual incluye muchas verdades idealmente encadenadas, que pueden conocerse todas de una vez, o pueden poco a poco irse desenvolviendo y revelando”[5].

Procedamos, pues, presentando el proemio de la obra y el comentario del Salmo elegido.

escribiendo

2. El proemio del comentario

El rico proemio de este comentario se introduce a través de la referencia ad litteram que santo Tomás ve en Sir 47,9[6] con respecto a David.

Desde aquí inicia analizando las “cuatro causas” de este libro, dando finalmente tres consideraciones generales sobre: las traducciones existentes, el modo de exponer los Salmos y la división de los mismos.

El punto que más nos interesa a nosotros es respecto al modo de exponer o de declarar el Salterio. Señalemos sin embargo brevemente qué es lo que dice santo Tomás respecto de las otras cosas.

En el análisis por las cuatro causas nos ayuda a ver lo siguiente.

1º: La materia del Salterio es universal. Esto quiere decir que “así como cada libro de la Escritura canónica tiene una materia especial (propia), este libro tiene la materia general de toda la Teología”[7], toda la obra de Dios: la Creación, el Gobierno, la Reparación y la Glorificación[8]. Y como todo esto mira a Cristo (Et quia hoc ad Christum spectat), la materia de este libro es Cristo y sus miembros[9]. Al hablar de la “reparación”, afirma con claridad que “todo lo que pertenece a la fe de la Encarnación, tan lúcidamente se transmite en esta obra que parece casi Evangelio y no profecía”[10]. 2º: El modo o la forma en el cual presenta esta materia universal es de alabanza y oración[11]. 3º: El fin es que el alma se una a Dios en cuanto santo y excelso[12]. 4º: La causa agente o el autor es el hombre, pero por instinto de la inspiración divina, y por eso la lengua del hombre se considera en la sagrada Escritura como la lengua de un niño que otro administra[13].

Partiendo del versículo “llave”, Sir 47,9, dice que el Salterio es “verbo de gloria” (verbum gloriae), entre otras cosas, porque su revelación de la profecía fue gloriosa, porque fue abierta[14]. Y seguidamente señala tres modos de profecía: por medio de cosas sensibles, por medio de semejanzas imaginarias y por medio de la manifestación de la misma verdad: este es el modo de profecía que convino a Daniel, el cual declaró su profecía solamente por instinto del Espíritu Santo sin ningún apoyo exterior[15]. En efecto, otros profetas, como dice san Agustín, profetizaron por medio de ciertas imágenes de las cosas y ropaje de las palabras, es decir, por sueños y visiones, hechos y dichos: pero este fue adoctrinado sobre la verdad desnudamente[16]. Y a Daniel es equiparable David según 2 Re 22 y 2 Re 6.

De las tres consideraciones con que cierra el proemio, dejamos por ahora las que hace sobre las traducciones existentes en su tiempo y la división posible del Salterio, para ver qué es lo que dice el Aquinate sobre el modo en el cual debe ser expuesto.

La primera advertencia es muy fuerte y clara: “al exponer el Salterio y los otros profetas, debemos evitar un error condenado en el Quinto Sínodo[17]. En efecto, Teodoro de Mopsuestia dijo, que en la sagrada Escritura y en los profetas nada se dice expresamente sobre Cristo, sino sobre otras realidades, pero que (estas) fueron adaptadas a Cristo”. El ejemplo que pone es de nuestro Salmo en el versículo 18: “se dividieron entre sí mis vestidos”. Decía Teodoro de Mopsuestia que esto no se refiere a Cristo, sino que ad litteram habla de David: “pero este modo fue condenado en aquel Concilio, y quien afirme que así deben exponerse las Escrituras, es hereje”[18].

Desconcierta sin embargo la regla que introduce inmediatamente: “Por lo tanto, san Jerónimo en su comentario a Ezequiel, nos dio una regla que observaremos en los Salmos: a saber que las cosas realizadas deben exponerse de tal modo que figuren algo sobre Cristo y la Iglesia. Como se dice en 1 Cor 10,6.10 : ‘todo les sucedía en figura’”[19].

El contraste se da entre la referencia a Cristo “expresse” y “ad literam” (la cual apenas dijo que los Salmos hacían) y esta regla, con que quiere confirmar lo dicho, pero en la cual aparecen las expresiones “figurantibus” e “in figura”.

Antes de sacar conclusiones, sigamos adelante con el texto de santo Tomás en el cual empiezan a aclararse algunas cosas, a la vez que se muestran en su complejidad.

“Pero la profecía algunas veces se dice de las cosas que estaban en aquel entonces, pero no se dicen principalmente de ellas, sino en cuanto que son figura de las cosas futuras: y por eso el Espíritu Santo ordenó que cuando se dicen tales cosas, se introduzcan algunas que exceden la condición de aquella cosa realizada, para que el alma se eleve a lo figurado[20]. Como en Daniel muchas cosas se dicen de Antíoco en figura del Anticristo: de donde allí se leen ciertas cosas que no se cumplieron en aquél, pero que se cumplirán en el Anticristo; como también algunas cosas se leen sobre el reino de David y de Salomón, que no debían cumplirse en el reino de tales hombres, sino que se cumplieron en el reino de Cristo, en cuya figura fueron dichas”[21].

Y pone el ejemplo concreto del Salmo 71 “en cuyo título se dicen cosas sobre el reino de David y Salomón; y también se pone en aquel algo que excede su propia facultad, a saber, ‘surgirá en sus días justicia y abundancia de paz, hasta que se acabe la luna’ y otra vez, ‘dominará de mar a mar y desde el río hasta los confines de la tierra’ y así”[22].

Antes de la conclusión que da el Aquinate remarquemos algunos elementos.

Lo primero que notamos es la contraposición que se establece entre “principaliter” y la expresión “inquantum figura”. Además, se distingue entre realidades de un tiempo presente o inmediato (“tunc temporis”) y realidades de un tiempo futuro.

Por otra parte, se habla de “un excedente”, el cual “se introduce” pero que no se refiere a la realidad inmediata. Este excedente, por tanto, se cumple solamente en la realidad posterior.

Sin embargo, el Aquinate parecería mezclar y confundir sentido literal y espiritual al decir que esas cosas excedentes fueron dichas… pero en figura.

No obstante esto, podría clarificarse esta dificultad si se considera cómo concluye el ejemplo: “Por lo tanto se expone este Salmo acerca del reino de Salomón en cuanto es figura del reino de Cristo, en el cual se cumplirán todas las cosas allí dichas[23].

A nuestro modo de ver santo Tomás está diciendo lo siguiente: hay ciertamente cosas dichas sobre el reino de Salomón; este reino, a su vez, es figura del reino de Cristo; finalmente, hay cosas dichas únicamente de Cristo y no de Salomón, es decir, que exceden la historia de Salomón y se verifican solamente en la de Cristo.

De esto nosotros deducimos que se debe decir que, según santo Tomás, muchos elementos se refieren en sentido literal a Salomón, al mismo tiempo que se habla en sentido espiritual de Cristo, puesto que Salomón es su figura. Pero hay otros elementos que exceden a la figura y, por ende, se refieren sólo a Cristo y esto en sentido literal.

La pregunta que podemos dejar planteada es si se puede decir que las cosas comunes a Salomón y a Cristo son dichas en sentido literal de ambos, o si siempre debemos decir que es literal con respecto a Salomón y espiritual con respecto a Cristo.


[1] Cfr. J.-P. Torrell, Amico della verità: vita e opere di Tommaso d’Aquino, op. cit., p. 346-351.

[2] P. Mandonnet, «Chronologie des écrits scripturaires de saint Thomas d’Aquin», Revue Thomiste 34, 12 (1929), p. 59-70.

[3] J.-P. Torrell, Amico della verità: vita e opere di Tommaso d’Aquino, op. cit., p. 346.

[4] A. Colunga, «Los sentidos de los Salmos según santo Tomás», Ciencia Tomista 45 (1917), p. 353.

[5]  Ibidem, p. 360-361.

[6]In omni opere dedit confessionem Sancto et Excelso in verbo gloriae”. En la LXX es el v. 8.

[7] “Materia est universalis: quia cum singuli libri canonicae Scripturae speciales materias habeant, hic liber generalem habet totius theologiae: et hoc est quod dicit Dionysius 3 Lib. Caelest. Hierar.: divinarum odarum, idest Psalmorum, sacram Scripturam intendere, est, sacras et divinas operationes universas decantare. Unde signatur materia in hoc quod dicit: in omni opere, quia de omni opere Dei tractat”. Santo Tomás de Aquino, Postilla super Psalmos, proemium.

[8] “Est autem quadruplex opus Dei: scilicet creationis: Gen. 1 cap.: requievit Deus die septimo ab omni opere et cetera. Gubernationis: Joan. 5: pater meus usque modo operatur et cetera. Reparationis: Joan. 4: meus cibus est ut faciam voluntatem ejus qui misit me, ut perficiam opus ejus. Glorificationis: Eccl. 42: gloria domini plenum est opus ejus. Et de his omnibus complete in hac doctrina tractatur”. Ibidem.

[9] “Materia ergo universalis est, quia omne opus. Et quia hoc ad Christum spectat: Coloss. 1: in ipso complacuit omnem plenitudinem divinitatis inhabitare; ideo materia hujus libri est Christus et membra ejus”. Ibidem.

[10] “Omnia enim quae ad fidem incarnationis pertinent, sic dilucide traduntur in hoc opere, ut fere videatur Evangelium, et non prophetia”. Ibidem.

[11] “Deprecativus vel laudativus: et hoc invenitur in isto libro: quia quidquid in aliis libris praedictis modis dicitur, hic ponitur per modum laudis et orationis”. Ibidem.

[12] “Finis ergo est, ut anima conjungatur Deo, sicut sancto et excelso”. Ibidem.

[13] “Auctor autem hujus operis significatur ibi, in verbo gloriae. Notandum autem, quod aliud est in sacra Scriptura, et aliud in aliis scientiis. Nam aliae scientiae sunt per rationem humanam editae, haec autem Scriptura per instinctum inspirationis divinae: 2 Petr. 1: non enim voluntate humana allata est prophetia, sed spiritu sancto inspirati locuti sunt et cetera. Et ideo lingua hominis se habet in Scriptura sacra, sicut lingua pueri dicentis verba quae alius ministrat: Psal. 44: lingua mea calamus, et 2 Reg. 23: spiritus domini locutus est per me, et sermo ejus per linguam meam”. Ibidem.

[14] “[] gloria enim idem est quod claritas: et revelatio hujus prophetiae gloriosa fuit, quia aperta”. Ibidem.

[15] “Per ipsius veritatis manifestationem. Et talis modus prophetiae convenit Danieli, qui solius spiritus sancti instinctu sine omni exteriori adminiculo suam edidit prophetiam”. Ibidem.

[16] “Alii namque prophetae, sicut dicit Augustinus, per quasdam rerum imagines atque verborum tegumenta, scilicet per somnia et visiones, facta et dicta prophetaverunt: sed iste, nude doctus fuit de veritate”. Ibidem.

[17] Se refiere al V Concilio Ecuménico, el II de Constantinopla, en el año 553.

[18] “Circa modum exponendi sciendum est, quod tam in Psalterio quam in aliis prophetiis exponendis evitare debemus unum errorem damnatum in quinta synodo. Theodorus enim Mopsuestenus dixit, quod in sacra Scriptura et prophetiis nihil expresse dicitur de Christo, sed de quibusdam aliis rebus, sed adaptaverunt Christo: sicut illud Psalm. 21: diviserunt sibi vestimenta mea etc., non de Christo, sed ad literam dicitur de David. Hic autem modus damnatus est in illo Concilio: et qui asserit sic exponendas Scripturas, haereticus est”. Santo Tomás de Aquino, Postilla super Psalmos, proemium.

[19] “Beatus ergo Hieronymus super Ezech. tradidit nobis unam regulam quam servabimus in Psalmis: scilicet quod sic sunt exponendi de rebus gestis, ut figurantibus aliquid de Christo vel Ecclesia. Ut enim dicitur 1 Cor. 10: omnia in figura contingebant illis”. Ibidem.

[20] Ruíz Freites cita hasta acá este párrafo para hacer notar que santo Tomás, en oposición a Teodoro de Mopsuestia, asimila la dimensión profética de los Salmos al sentido “espiritual” o alegórico de la “res” -siguiendo a san Jerónimo y Ezequiel-, insinuando así el “sentido plenior” literal. Cfr. A. Ruiz Freites, «Il “Commento ai Salmi penitenziali” di Innocenzo III e l’interpretazione biblica alla luce di san Tommaso», op. cit., p. 78.

[21] “Prophetiae autem aliquando dicuntur de rebus quae tunc temporis erant, sed non principaliter dicuntur de eis, sed inquantum figura sunt futurorum: et ideo Spiritus Sanctus ordinavit quod quando talia dicuntur, inserantur quaedam quae excedunt conditionem illius rei gestae, ut animus elevetur ad figuratum. Sicut in Daniele multa dicuntur de Anthioco in figuram Antichristi: unde ibi quaedam leguntur quae non sunt in eo completa, implebuntur autem in Antichristo; sicut etiam aliqua de regno David et Salomonis leguntur, quae non erant implenda in talium hominum regno, sed impleta fuere in regno Christi, in cujus figura dicta sunt”. Santo Tomás de Aquino, Postilla super Psalmos, proemium.

[22] “[] sicut Psal. 71: Deus judicium etc. qui est secundum titulum de regno David et Salomonis; et aliquid ponit in eo quod excedit facultatem ipsius, scilicet, orietur in diebus ejus justitia et abundantia pacis, donec auferatur luna: et iterum, dominabitur a mari usque ad mare, et a flumine usque ad terminos et cetera”. Ibidem.

[23] “Exponitur ergo Psalmus iste de regno Salomonis, inquantum est figura regni Christi, in quo omnia complebuntur ibi dicta”. Ibidem.

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